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Estoy convencida de que para lograr estos objetivos es necesario continuar con la implementación del Acuerdo de Paz, del cual siempre he sido defensora y ha sido una de las banderas del partido de la U.

El Informe Final presentado por la Comisión de la Verdad vuelve a poner frente a la opinión pública la tragedia y el horror vividos a lo largo de siete décadas, por más de nueve millones de víctimas del conflicto armado en Colombia.

Ante nuestros ojos se revive el profundo dolor causado por el secuestro, los asesinatos selectivos, los falsos positivos, las masacres contra la población, el reclutamiento de menores o el abuso a mujeres y miembros de comunidades lgbtiq.

También surgen los testimonios de soldados y campesinos mutilados por minas antipersona, el llanto de tantos padres y madres, esposas o hijos buscando a sus seres queridos o el desplazamiento de comunidades afro e indígenas de sus territorios, en medio del absurdo de la guerra y la violencia política.

Tan solo en el caso de los asesinatos, el Informe revela que el principal perpetrador de esta violación a los derechos humanos fueron los grupos paramilitares, con cerca del 45% de la responsabilidad (205.028 víctimas), seguida de las guerrillas con el 27% (122.813 víctimas) y agentes del Estado, con el 12% (56.094 víctimas).

Según el Informe, la población civil fue la más vulnerada por el conflicto y los agresores actuaron con el propósito de exterminar física y simbólicamente a quien se consideraba enemigo por razones políticas.

Se estigmatizó a los movimientos sociales y a la población, para “ganar la guerra controlando el tejido social”, una dinámica de violencia totalmente reprochable que como sociedad estamos obligados no sólo a rechazar, sino que nos compromete a no volver a repetir.

Si bien algunos sectores de la sociedad han advertido que es posible que el informe no contenga toda la “verdad” de los responsables de la violencia en el país, que puede haber sesgos ideológicos entre los miembros de la Comisión y cuestionan algunas de sus recomendaciones, considero que es una importante herramienta para comprender mejor las causas estructurales de la violencia y construir así un derrotero que nos lleve a desactivarlas, a reconciliarnos y a alcanzar la paz.

Estoy convencida de que para lograr estos objetivos es necesario continuar con la implementación del Acuerdo de Paz, del cual siempre he sido defensora y ha sido una de las banderas del partido de la U.

En ese sentido, el nuevo Gobierno que encabezará Gustavo Petro tendrá el reto de liderar en los territorios la construcción de una paz larga y duradera, que permita reducir las brechas sociales, la pobreza y la desigualdad.

Esto se puede lograr con decisión política. Así lo demostramos durante mi gestión como Gobernadora del Valle del Cauca, a través del Modelo de Gestión Territorial para la Paz, que trazó la ruta de implementación del Acuerdo de Paz en el departamento en favor de cerca de 500.000 víctimas del conflicto y que contó con la participación de los sectores, público, privado, civil, académico y de la comunidad.

Con esta política intervinimos los territorios más golpeados por la violencia en el departamento, en materia de infraestructura, conectividad y asistencia en proyectos productivos a las víctimas del conflicto.

También cumplimos con los ejes de prevención y protección, asistencia y atención, reparación integral, verdad y participación. Además, apoyamos iniciativas campesinas de proyectos productivos y de emprendimiento.

En mi opinión, el Informe Final de la Comisión de la Verdad, no debe asumirse como un documento que busca establecer culpables, sino como la construcción de una memoria colectiva de un fenómeno que ha desangrado al país por más de siete décadas y al cual cada uno de los colombianos debemos comprometernos a ponerle fin y sobre todo, a no repetir y a sanar las heridas.

De mi parte, mi compromiso será el de seguir trabajando para reducir las desigualdades en los territorios más olvidados de nuestro país, para que las comunidades no sigan bajo la amenaza de la violencia y que la gente no viva en la pobreza.

No podemos ser indiferentes ante el dolor de las víctimas, debemos buscar la reconciliación social. Atrevámonos a construir la paz entre todos.

Link: https://occidente.co/opinion/columnistas/un-informe-para-alcanzar-la-paz/

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