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La violencia política es más silenciosa. Tiene que ver con esas prácticas que se dan a través de presión, persecución, hostigamiento, acoso, coacción, vejación, discriminación o amenazas en razón del género.

A lo largo de la historia las mujeres hemos sido víctimas de muchas formas de violencia que atentan contra nuestra vida y contra el libre ejercicio de nuestros derechos. Las más reconocidas son la violencia patrimonial, la física y la psicológica, contra las cuales hemos impulsado diferentes leyes y programas. Pero también existe la violencia política, esa que afecta la participación de la mujer para acceder a cargos de elección y el ejercicio de sus funciones en el ámbito público.

Se trata de una violencia que es más silenciosa, que tiene que ver con esas prácticas que se dan a través de presión, persecución, hostigamiento, acoso, coacción, vejación, discriminación o amenazas en razón del género.

No cabe duda que la violencia y la discriminación política contra las mujeres continúan siendo una realidad en el país. Pese al esfuerzo institucional, actualmente solo hay 12 % de mujeres alcaldesas electas, 2 % de gobernadoras y 21 % de congresistas. Y según estudios recientes, en Colombia 6,8 de cada 10 mujeres son víctimas de violencia política.

Esta situación hace que muchas desistan de participar en política y cuando esto ocurre, pierde la sociedad al no contar con un liderazgo que es más conciliador y sensible frente a las problemáticas sociales de la gente. También, impide avanzar hacia una sociedad en la que exista la paridad de género, una de las metas que contiene los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la ONU. Es por esto, que lograr la equidad en los cargos de elección popular debe ser un propósito de país que debe comenzar a verse reflejado en las elecciones de 2022.

Entendiendo esta esta realidad, desde el partido de la Unión por la Gente decidimos implementar un protocolo de prevención de la violencia política contra las mujeres. Nuestro objetivo es crear mecanismos eficientes y eficaces que protejan los derechos políticos de las mujeres, como una contribución a la eliminación de cualquier forma de violencia y de discriminación contra nosotras y así de esa manera, promover la igualdad de género dentro del partido.

Considero que es muy importante tener este protocolo porque además de visibilizar esta problemática, permite crear una ruta para denunciar y establecer castigos frente a quienes atenten contra nuestros derechos. De este modo, queda claro que en nuestra colectividad no se puede tolerar ningún tipo de violencia contra la mujer.

El protocolo, que esperamos sirva de ejemplo para otras instituciones políticas, es una herramienta que es coherente con los principios y valores de nuestro partido ya que somos un movimiento incluyente. En nuestra dirección nacional tienen cabida, además de las mujeres, los colectivos de poblaciones, Lgtbiq, étnicas, jóvenes, afro o personas en situación de discapacidad, lo cual significa que estamos en contacto directo con la realidad de la gente.

Las mujeres necesitamos ejercer nuestros derechos políticos en un ambiente libre de violencia y de toda forma de discriminación. Es hora de poner fin a esos conceptos que nos imponen vivir dentro de determinados patrones de comportamiento o estereotipos y a las prácticas sociales y culturales de la sociedad patriarcal.

Mi mensaje para todas las mujeres es que a pesar de todas las barreras que se presentan para ejercer la política, si les gusta el servicio social y comunitario, si aman trabajar y liderar procesos que mejoren las condiciones de vida de sus comunidades no dejen de persistir, porque de esa manera tendremos mayor representación en los cargos de toma de decisión y lograremos romper esas brechas de inequidad que nos afectan. De este modo, vamos a poder construir el país incluyente y justo que merecemos.
Fuente: https://90minutos.co/opinion/la-violencia-politica-contra-la-mujer-debe-acabar-14-12-2021/

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